Psicología y vida

¿Qué es la autoestima?

La autoestima es un concepto tan popular que incluso es raro no mencionarlo en terapia. Muchas veces, no es ni el motivo principal de consulta pero acaba apareciendo o bien relacionado con el objetivo o bien de forma independiente después de varias sesiones. Además, parece que todo el mundo tiene claro o medio claro en qué consiste tener o no tener autoestima. Se podría decir que es de los términos más famosos relacionados con la salud mental. La realidad es que también es uno de los términos más debatidos en psicología ya que se ha demostrado que trabajar directamente «la autoestima» es más contraproducente que otra cosa. Para entender esto, aclaremos un poco más el término.

Una «buena» o «mala» autoestima puede aparecer en forma de pensamientos, de verbalizaciones o incluso con comportamientos concretos. De nuevo, como en otras muchas ocasiones, nuestros pensamientos estarían funcionando cómo una radio encendida, una radio que nos da mucha información pero que no toda tiene por qué ser cierta ni relevante, en este sentido, toda esta información que nos aporta nuestra mente funcionan como una alarma interna, cumpliendo una función evolutiva y emitiendo juicios constantes, comparando y analizando sin parar.
¡Ojo! Si te ocurre esto, no significa que tengas buena o mala autoestima, es simplemente que «tu mente» funciona de forma correcta y como todo ser humano tienes pensamientos de todo tipo, algunos relevantes y otros que no lo son.

La autoestima no es un rasgo. Es decir, no es algo que se tenga o no se tenga. La autoestima es muy cambiante. Podemos pasar de estar en un gran momento y en un rato tener una gran cantidad de pensamientos invalidantes y negativos. Le ocurre como a los términos «motivación» o «personalidad» que al contrario de lo que se creen, están muy influidos por el contexto y son muy cambiantes.

Popularmente, consideramos la autoestima como «la causa» de los problemas, acciones, el malestar o los pensamientos. Cuando en realidad, sería el resultado. Por tanto, para mejorar dicha autoestima, jamás deberíamos centrarnos en trabajar directamente en ella, sino en todo lo que nos ha traído esos pensamientos, aunque este trabajo, supone un trabajo a largo plazo orientado en valores y autocompasión.

¿Cómo se forma la autoestima?

Cómo hemos comentado, la autoestima es el resultado de un cúmulo de cosas y puede estar influenciada por otros aspectos: cánones de belleza, organización de la sociedad, sistema de trabajo, infancia, opiniones personales sobre otros, opinión sobre mí, exigencias… Dicho de otra manera, la autoestima es el resultado de nuestro contexto e historia de aprendizaje.

Existen términos muy relacionados a la autoestima como pueden ser autovaloración o autoconcepto. Aunque sean similares, es importante entender que la autoevaluación estaría evaluando características personales mientras que el autoconcepto sería el dato concreto sin dar lugar a una opinión. Ejemplo: Mido 1,71 (autoconcepto). Debería ser más alta (autovaloración). En este caso, nuestra autovaloración se formaría a través del contexto, opiniones, modas, etc.

Ahora que sabemos que la autoestima funciona como una voz más entre todas las que a diario escuchamos aportando información (no necesariamente relevante) sobre nosotros mismos, es momento de ver de que forma se puede trabajar a largo plazo para mejorar cómo nos sentimos con esto. Para ello, no te pierdas nuestro próximo post sobre cómo mejorar la autoestima.

*La imagen pertenece a pexels.com

Sandra Sánchez España

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