Psicología Infantil

¿Qué es la estimulación temprana?

Cuando hablamos de estimulación temprana nos referimos a exponer al niño a situaciones nuevas, en las que tendrá que realizar acciones que no había hecho hasta ahora o que había realizado con poca frecuencia.

El objetivo principal es estimular sus sentidos para brindarle nuevas experiencias que puedan enriquecerle y además nos permitirá pasar tiempo de calidad en familia.

La estimulación multisensorial resulta vital durante los primeros años de vida del ser humano ya que de ella depende el desarrollo de todas las habilidades que realizamos como adultos.

¿Qué beneficios trae la estimulación?

Los beneficios de la estimulación son numerosos, entre ellos se encuentran los siguientes:

-Mejora la comunicación, afectividad y en definitiva la relación entre padres e hijos

-Facilita la adquisición de nuevas destrezas y mejora las habilidades ya establecidas

-Fomenta autonomía y sentido de la responsabilidad

-Permite detectar dificultades o anomalías de forma precoz

-Nos da la oportunidad de pasar tiempo de calidad en familia

Antes de estimular

Para comenzar a estimular es importante que antes nos planteemos cómo somos como padres y cómo son nuestros hijos. Hacer el esfuerzo de observarnos va a servir para identificar nuestros puntos débiles y nuestras virtudes.

Por otro lado también es interesante conocer cómo es nuestro hijo, podemos observar si se trata de un niño con una actitud proactiva, neutra o negativa. Esto nos dará una pista de cómo realizar las estimulaciones y adaptarlas a su forma de ser y a sus preferencias.

Conocer a nuestro niño también implica conocer la etapa del desarrollo en la que se encuentra, así podremos saber qué destrezas está adquiriendo en ese momento, cuales ya son dominadas y cuales todavía no ha adquirido. Diseñaremos entonces ejercicios que se adapten mejor a él y le resulten realmente útiles.

Cuando hablamos de estimulación se plantean 3 condiciones necesarias. La primera y principal, es la preparación del adulto, la segunda es la preparación del ambiente y finalmente contamos con la utilización de materiales.

La preparación del adulto consiste en cuán informado está al respecto y la predisposición que tiene ante este tipo de prácticas. Si bien es cierto que el ambiente es estimulante de por sí, una actitud proactiva por parte de los padres en el terreno de la estimulación puede mejorar notablemente el desarrollo del pequeño.

El ambiente también es importante, establecer espacios en el hogar bien delimitados, los espacios ordenados, organizados y poco sobrecargados invitan a la concentración y al control de impulsos. Por ejemplo, si nuestra casa está llena de juguetes en todas las estancias y no existe una organización, difícilmente podremos hacer entender a nuestro hijo que cuando vengan visitas sólo se puede jugar en la salita de juegos.

Los materiales son también muy importantes a la hora de estimular, pueden ir desde nuestros propios recursos (la voz y nuestra expresión corporal), pasando por materiales de uso cotidiano, hasta juguetes didácticos diseñados para determinadas etapas del desarrollo.

Incluir la estimulación en la rutina favorece el tiempo de calidad

Una vez que disponemos de la preparación del adulto, del ambiente y de los materiales necesarios podemos comenzar con la estimulación.

Creo que para que realmente podamos comprometernos con la estimulación, debemos ser creativos e incluirla dentro de las rutinas, hacer de ella un hábito diario que nos permita cumplir con nuestros deberes cotidianos sin dejarla de lado.

Incluir estas prácticas en la rutina aumenta la cantidad de tiempo de calidad que pasamos en familia ya que pasamos de realizar acciones de forma automática, a realizarlas de forma consciente y planificada. Podemos bañar a nuestros hijos sin prestar atención, o podemos elegir utilizar ese momento para practicar multitud de habilidades, el tiempo va a gastarse de todas formas, pero nosotros podemos elegir cómo hacerlo.

En el post de la semana que viene compartiré muchas ideas para estimular según edades, desde el nacimiento hasta los 4 años. ¡Estén atentos al blog!

*La imagen utilizada pertenece a Pexels.com

Catalina Day García

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